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Respira Profundamente

Si tenes un ataque de pánico, lo más probable es que comiences a hiperventilar. Incluso si no lo haces, respirar profundamente puede ayudarte a reducir el estrés y a llevar el oxígeno hacia tu cerebro con la finalidad de mejorar tu concentración. Cuando sientas que estás a punto de sufrir un ataque, detene y reducí la velocidad de tu respiración.

  • Al principio, intenta contener la respiración. De esta manera, podrás reducir la sensación de asfixia o incapacidad para respirar.
  • Después de contener la respiración, comenzar a respirar con lentitud desde el diafragma. Colocar una mano sobre el pecho y la otra en el abdomen. Deberás sentir que tu abdomen se ensancha y se contrae al respirar mientras que la mano que está en la parte superior debe permanecer inmóvil.
  • Inhalar durante cuatro segundos por la nariz. Contener la respiración durante 2 o 3 segundos y exhalar lentamente por la boca durante 5 a 6.
  • Seguí respirando profundamente durante varios minutos hasta que observes una diferencia en la relajación de tus músculos y en la claridad de tus pensamientos.